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FLECTARN Tela camuflaje antidesgarro nailon y algodón para tácticos
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Descripción
Tela de Camuflaje taz16 M84 (50% nailon, 50% algodón) para usos tácticos y manualidades
La Tela de Camuflaje de Nailon y Algodón taz16 M84 DENMARK FLECTARN, Tela Antidesgarro para Uniformes Tácticos, Gorras y Manualidades combina 50% nailon y 50% algodón, una mezcla pensada para aportar cuerpo y un tacto más cómodo que un tejido 100% sintético. En el día a día se nota cuando preparas piezas que requieren resistencia al uso, como gorros o paneles para uniformes.
El patrón taz16 / M84 “DINAMARCA” mantiene un camuflaje coherente, ideal para manualidades con acabado “military” o para proyectos de costura donde buscas continuidad visual.
Medidas reales y cómo pedir la cantidad
La tela tiene ancho fijo de 1,5 metros y un peso de 220 GSM, lo que suele encajar bien cuando necesitas un tejido con presencia (y no solo una lámina fina). Se vende por piezas con este formato:
- 1 pieza = 1 metro x 1,5 metros (largo x ancho)
- 2 piezas = 2 metros x 1,5 metros
- 3 piezas = 3 metros x 1,5 metros
- A partir de ahí, aumenta el largo según las piezas.
Para terminar tu proyecto, la Tela de Camuflaje de Nailon y Algodón taz16 M84 DENMARK FLECTARN, Tela Antidesgarro para Uniformes Tácticos, Gorras y Manualidades te da una base versátil entre confección y bricolaje.
Preguntas Frecuentes
¿De qué material está hecha la tela?
Está compuesta por 50% nailon y 50% algodón.
¿Qué patrón incluye?
El patrón es taz16 / M84 DINAMARCA (camuflaje).
¿Cuál es el ancho de la tela?
El ancho es fijo: 1,5 metros.
¿Qué significa 220 GSM?
Indica el peso del tejido: 220 GSM, útil para valorar el grosor y la caída.
¿Cómo se calcula la longitud si compro varias piezas?
1 pieza = 1 metro de largo. Si compras 2 piezas, obtienes 2 metros de largo manteniendo el ancho de 1,5 m.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Cuando necesito un tejido camuflado para soluciones “de campo” (parches, paneles, fundas, adaptaciones y gorras hechas a medida), valoro dos cosas por encima de todo: que aguante rozaduras y que no se vuelva torpe cuando toca mojarse, secar y volver a mojarse. Este tejido de mezcla nailon/algodón con un gramaje medio, del orden de 220 GSM, encaja en esa zona práctica en la que el material tiene cuerpo para coser bien y, a la vez, no se queda demasiado rígido.
El camuflaje en sí me sirve para dos perfiles de uso que he visto en maniobras y salidas outdoor: el primero es integrar visualmente piezas (paneles laterales, cubre-moños, fundas de equipo, refuerzos en gorras) y el segundo es personalización (trabajos de costura donde buscas continuidad visual y un patrón que no “rompa” la forma final). En terreno, el valor está en que la tela no acaba comportándose como una simple lámina: se mantiene “con presencia” y permite ajustes sin que el conjunto parezca hecho con un material demasiado fino.
Calidad de materiales y construcción
En la mano, la mezcla nailon/algodón suele dar un equilibrio útil: el nailon aporta resistencia y cierta recuperación frente a la manipulación (doblar, tensar en costura, estirar al montar), mientras el algodón mejora el tacto y la sensación textil para uso prolongado, reduciendo esa frialdad o “resbalón” que a veces aparece en 100% sintéticos.
Con un peso de 220 GSM, normalmente estamos ante un tejido que:
- No es “de guata” ni de forro grueso, pero tampoco es una batista que se desgarra al primer tirón.
- Mantiene estructura para que las costuras queden con buen asentamiento.
- Tiende a absorber algo antes de soltarlo al secar; esto, en la práctica, cambia el comportamiento cuando lo pillas con humedad del suelo o lluvia fina.
Respecto a la construcción, lo más importante para mí en este tipo de tejidos camuflados es cómo responde a la tensión en el hilo y a las primeras rozaduras. En piezas que he confeccionado con tejidos de gramaje similar, la combinación suele aguantar bien los “tirones” de uso (por ejemplo, cuando una funda se engancha en una rama al reorganizar el equipo) siempre que la costura se haga con hilo adecuado y puntada coherente.
Imprescindible para que no traicione: en confecciones tácticas o outdoor, la tela soporta, pero el conjunto falla muchas veces por la unión. Si rematas con costura básica sin refuerzo, la tela puede aguantar más que la línea de costura.
Funcionalidad y rendimiento en campo
He usado tejidos similares (misma lógica de mezcla y gramaje parecido) en tres escenarios típicos en España:
1) Rutas de montaña con vegetación y rozes (Cantábrico y Sistema Central)
En caminatas con matorral bajo y carrasca, lo que mata tejidos ligeros es el roce repetido y el enganche. En paneles y fundas improvisadas, la sensación ha sido que el tejido cede lo justo sin convertirse en “tela de manualidad” frágil. El nailon ayuda a aguantar el contacto con superficies ásperas y el algodón evita que el conjunto quede demasiado “liso”, lo que reduce deslizamientos no deseados cuando el material se desplaza al moverte.
2) Humedad: lluvia fina, bruma y secado (pirineos y zonas atlánticas)
Aquí el punto clave es el equilibrio entre absorción y secado. Con mezclas nailon/algodón, en jornadas con lluvia fina:
- La tela se humedece, pero mantiene cierta sensación de “tejido utilizable”, no se vuelve papel.
- Al secar, tiende a hacerlo de forma razonable si la prenda o pieza queda ventilada; aun así, puede tardar más que un 100% poliéster.
Mi recomendación práctica: si vas a montar una pieza que vaya a mojarse a menudo (cubre-equipo, fundas de uso continuo), prioriza un buen escurrido y ventilación tras la actividad. Si la dejas cerrada y compacta, es fácil que retenga humedad en las capas.
3) Reparaciones y refuerzos tras uso (maniobras y salidas largas)
Donde más valoro este tipo de tejido es en reparaciones: camisas ajustadas, refuerzos de gorras, pequeñas fundas para accesorios y reemplazos de paneles. En uso real, el tejido de gramaje medio es un buen candidato para:
- Parches estructurales (no solo decorativos).
- Cubiertas que reciben roce lateral.
- Adaptaciones cuando no encuentras una medida comercial.
Comparándolo con alternativas genéricas del mercado:
- Frente a tejidos 100% poliéster más finos, este suele comportarse mejor ante roces y “agarres” porque tiene más cuerpo y no se marca tanto con tensión.
- Frente a algodón 100%, suele aguantar mejor la tracción y el “castigo” de manipulación, además de resistir mejor situaciones donde el tejido sufre enganches.
- Frente a ripstop técnico muy orientado a exterior, puede que no tenga el mismo nivel de resistencia específica en rotura por golpe, pero en confección doméstica y uso mixto (táctico + bricolaje) suele ser más manejable para remates y patrones.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Buen equilibrio entre cuerpo y cosibilidad: para gorras, fundas y paneles, se trabaja con más control que una tela demasiado ligera.
- Sensación de robustez razonable para usos “de batalla” moderados: aguanta manipulación y roce sin dar sensación de fragilidad inmediata.
- Comportamiento práctico cuando hay humedad: no se vuelve inutilizable al primer contacto con agua, y seca si lo gestionas con ventilación.
Aspectos mejorables (o, mejor dicho, a tener en cuenta)
- Secado: al llevar parte de algodón, es probable que tardes más en recuperar un estado completamente seco que con tejidos sintéticos más “rápidos”. Esto no es un problema si lo contemplas en tu rutina post-salida, pero sí si haces ciclos cortos y encadenas jornadas.
- Costuras y remates: el tejido acompaña, pero si quieres durabilidad de verdad, necesitas refuerzo en esquinas, puntadas consistentes y, si aplica, dobladillos que no queden “tirantes”.
- Gestión del patrón: al cortar paneles grandes, es importante planificar el sentido del camuflaje para que no acabe desalineado en piezas visibles (por ejemplo, laterales de gorra o paneles frontales).
Consejos prácticos de uso y mantenimiento:
- Lava a temperatura moderada y evita el secado agresivo; el algodón y las mezclas suelen agradecer un secado al aire.
- No abras con calor alto si planeas que conserve el dibujo y no se “apelmace” con el tiempo.
- Para confeccionar: usa hilo resistente y una aguja adecuada para tejidos mixtos (sin “sobrecalentar” el material con puntadas demasiado tensas).
- Si la pieza va a recibir mucho roce, refuerza con doble capa en zonas críticas (borde inferior de fundas, puntos de sujeción y esquinas).
Veredicto del experto
Para mí, el acierto de este tejido está en que no pretende ser un material ultra específico de un solo fin: ofrece un comportamiento equilibrado para quienes confeccionan piezas y necesitan resistencia al uso real sin perder manejabilidad. Lo usaría con confianza para gorras y paneles, fundas y adaptaciones de equipo, y para reparaciones donde el objetivo es que la pieza aguante el día a día en montaña y maniobra.
Si buscas algo para estar siempre bajo lluvia intensa o para minimizar tiempos de secado al máximo, probablemente te encajen mejor tejidos 100% sintéticos orientados a secado rápido. Pero si tu prioridad es tejido con cuerpo, tacto razonable y buen rendimiento general en confección, este tipo de mezcla con 220 GSM suele ser una opción muy práctica y coherente para terreno en España.
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