Descripción
Tela de malla de camuflaje Pencott Greenzone: camuflaje modular para traje Ghillie y accesorios
La Tela de malla de camuflaje Pencott Greenzone de 1,5 m de ancho, 230GSM/130GSM, tela de poliéster, traje Ghillie, cubierta para cascos, máscara parasol, bufanda es una malla pensada para personalizar tu equipo con un patrón de zona verde. Su ventaja práctica es que se adapta bien a confecciones y cubiertas donde necesitas discreción visual y una estética “ghillie” de aspecto irregular.
Qué puedes fabricar y dónde encaja
Suele emplearse para crear o mejorar trajes Ghillie, cubiertas para cascos, máscaras parasol y bufandas. En uso real, te permite trabajar capas, remates y piezas parciales sin que el acabado quede plano, ayudando a romper siluetas en entornos con vegetación.
Material y medidas: compra más fácil
La tela es de poliéster y está disponible en un formato de 1,5 m de ancho. El pack se entrega como una pieza plegada (por limitación de envío), con opciones de 1 m × 1,5 m, 2 m × 1,5 m o 3 m × 1,5 m.
Sobre el color: el tono puede variar ligeramente por la iluminación y la configuración de la pantalla.
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son las medidas disponibles de la tela?
Se ofrece como pieza plegada en 1 m × 1,5 m, 2 m × 1,5 m o 3 m × 1,5 m, manteniendo 1,5 m de ancho.
¿De qué material está hecha?
Está fabricada en poliéster.
¿Qué uso es más adecuado: ghillie, casco o bufanda?
Está indicada para confección y personalización de traje Ghillie, cubierta de casco, máscara parasol y bufanda.
¿El color será exactamente igual al de las fotos?
Puede variar ligeramente por iluminación, brillo de pantalla y ajustes de contraste.
¿Cómo se entrega el producto para el envío?
Por el tamaño del envío, se embala plegado en una sola pieza.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He trabajado con materiales de tipo malla y fibras para romper siluetas en montajes tipo ghillie desde hace años, y este tipo de tejido de camuflaje “por zonas” me parece especialmente útil cuando lo que buscas es discrecion visual irregular más que una camuflaje “plano” tipo camiseta o funda lisa. En campo, la malla aporta dos cosas muy prácticas: permite construir capas sin que el conjunto pese de forma absurda y, sobre todo, facilita que el remate final no quede homogéneo. Eso se nota muchísimo cuando el observador está a distancia y la vegetacion cambia: hierbas altas, cañas, arbustos y bordes de cortafuegos convierten cualquier silueta en un rompecabezas de sombras y reflejos.
El ancho de 1,5 m es un buen compromiso para confeccionar. Te permite cubrir superficies grandes (parches para cubrir casco, secciones para bufanda o piezas largas para ghillie) sin estar constantemente empalmando. Además, al venir plegado, lo normal es que arrastre algo de tensiones al principio: en mi experiencia, con el uso y tras “asentar” las fibras del entorno, se estabiliza bastante, pero conviene tratarlo bien para que no quede marcado en pliegues.
Calidad de materiales y construcción
Aquí el punto clave es el poliéster, que en este tipo de malla suele ser sinónimo de buena estabilidad dimensional y resistencia al uso repetido. No es un material “sujeto” como la lona rígida; es un tejido que se mueve con el cuerpo, lo cual marca la diferencia cuando caminas horas. En rutas largas, cualquier material que rígidamente “tira” hacia atrás termina pasándote factura en el ajuste y en la fatiga del cuello o los hombros. Con poliéster malla, esa sensación suele ser menor.
En cuanto a gramajes, se indica un rango 230GSM/130GSM. Yo lo interpreto como un tejido con densidad efectiva que puede variar según la estructura o la lectura del producto (por ejemplo, zonas con más material o una construcción que da distinta “presencia” al tacto). En términos prácticos, eso suele traducirse en que la malla tiene suficiente cuerpo para no comportarse como una red frágil, pero manteniendo flexibilidad para que el conjunto drapee. Aun así, cuando trabajas con materiales de camuflaje, la durabilidad no depende solo del gramaje: depende de los puntos de carga. Si cosemos bien los bordes y evitamos tensiones concentradas (por ejemplo, abrochando la malla a arneses con costuras pequeñas y repetidas en vez de uniones grandes bajo tensión), el desgaste se vuelve mucho más lento.
Otro aspecto de construcción que valoro es la función modular: esta malla está pensada para integrarse como base donde luego añades fibras, cintas o piezas parciales. En ese escenario, la malla no debería deshilacharse fácilmente ni “abrirse” por el cosido. En mis pruebas con tejidos similares, lo que suele fallar no es el tejido en sí, sino los bordes cosidos que quedan con tensión y sin refuerzo.
Consejo técnico: si vas a confeccionar un ghillie o una cubierta de casco, usa una aguja adecuada y refuerza bordes con una puntada que reparta carga. En poliéster, una costura limpia y bien tensa aguanta bien, pero si te pasas de tirantez puedes deformar la malla y acelerar el desgaste.
Funcionalidad y rendimiento en campo
He usado materiales de este estilo en escenarios muy distintos: otoño húmedo en la cornisa cantabrica (barro fino, rocío denso y viento que arrastra hojas), primavera con vegetacion en crecimiento (maleza flexible que roza y engancha) y tramos de verano en monte bajo (calor, sol fuerte y polvo fino). En todos esos contextos, una malla de camuflaje con base irregular funciona bien si la tratas como estructura de soporte, no como camuflaje final “suficiente por sí mismo”.
Con viento, lo que busco es que el conjunto no se convierta en una “bandera” que se mueve en bloque. El patrón irregular por zonas y la construcción tipo malla ayudan a que el movimiento sea más fragmentado. Si además añades remates (fibras o tiras) con distinta longitud, la silueta se vuelve más difícil de leer. En caminatas de aproximación, el resultado se nota especialmente cuando pasas por zonas de hierba alta y arroyos: la luz cambia, pero la cobertura sigue “descomponiendo” la figura.
Para cubiertas tipo ghillie y máscaras parasol, la malla base facilita el moldeado sin que tengas una capa rígida. Yo suelo trabajar con piezas parciales: secciones que cubren puntos “sensibles” (frente, laterales, parte alta de casco) y dejo margen para ventilación o para que el tejido no roce de forma constante. En días calurosos, ese margen importa: si el camuflaje cierra demasiado, terminas sudando y ajustando el equipo todo el rato, y eso introduce movimientos repetidos que te delatan más que el color.
En rutas de varias horas, también valoro el mantenimiento. El poliéster soporta mejor el lavado que fibras más delicadas, pero el reto es siempre el mismo: que el conjunto no pierda forma ni se apelmace si lo “restregas” mal. Si se ensucia con barro, en campo prefiero retirar primero lo seco con un cepillo suave y después una limpieza ligera. Evito centrifugar fuerte o exprimir con torsión agresiva, porque distorsiona la malla y deja zonas tensas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Modularidad real: se integra bien para construir coberturas parciales, no obliga a hacer una única pieza enorme.
- Flexibilidad útil: al ser malla de poliéster, acompaña el movimiento sin convertir el equipo en algo rígido.
- Ancho aprovechable: 1,5 m te da margen para piezas largas (bufandas, secciones de ghillie, cubiertas de casco) con menos empalmes.
- Buena base para romper silueta: como superficie irregular, funciona especialmente bien si rematas con fibras o elementos en distintas longitudes.
Aspectos mejorables
- Pliegues de transporte: si lo vas a montar rápido, puede requerir un tiempo de asentado para que quede “drapeado” y no marque tanto.
- Uniformidad por iluminación: en camuflajes por zonas, el aspecto visual cambia según el ángulo de luz. Si tu uso es frecuente en horarios muy distintos, conviene trabajar remates con fibras de longitudes variadas para compensar.
- Durabilidad depende del cosido: el tejido aguantará mejor si refuerzas bordes, distribuyes tensiones y evitas anclajes puntuales sometidos a tracción constante.
Alternativas genéricas que suelo considerar: tejidos tipo red más abierta o mallas con densidad distinta pueden facilitar ventilación, pero a menudo sacrifican cuerpo; otras opciones más “pesadas” dan aspecto más tupido, aunque penalizan comodidad en largas horas. Para mí, este formato encaja en el equilibrio entre presencia y movilidad, sobre todo cuando lo combinas con remates.
Veredicto del experto
Si buscas una base de malla de poliéster para confeccionar o mejorar montajes tipo ghillie (incluyendo cubiertas de casco, mascaras parasol y piezas tipo bufanda), este formato tiene sentido práctico: buena flexibilidad, ancho aprovechable y una construcción pensada para rematar y construir por capas. Lo pondría en mi equipo como material de trabajo para ajustar coberturas según el terreno y la época del año, no como solución “ya hecha” que lo resuelve todo por color.
Mi recomendación es clara: invierte tiempo en la confección (costuras limpias, refuerzo de bordes y anclajes sin tensión), y completa el conjunto con remates de longitudes distintas. Con ese enfoque, el tejido rinde muy bien en monte con vegetacion variable y en transiciones donde la luz cambia rápido, que es donde más se nota la diferencia entre una silueta “entera” y una silueta descompuesta.
10,29 € 14,92 €
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