Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años disparando arcos recurvos de madera en rutas de montaña, sesiones de entrenamiento en el campo de tiro y alguna que otra jornada de caza menor en los pirineos y sistema central. Cuando tuve oportunidad de probar el Sharrow de 62 pulgadas durante varias semanas, me esperaba un arco discreto dentro del segmento de arcos tradicionales mixtos. Tras usarlo en condiciones variadas, puedo decir que estamos ante un recurvo que cumple con lo que promete sin alardes innecesarios.
La primera impresión es la de un arco sólido, con una estética sobria que combina arce y bambú de forma funcional. No es un arco ligero precisamente, pero el peso está bien distribuido y eso se nota en cuanto lo coges. Para quienes buscan un recurvo que funcione tanto en el campo como en jornadas de tiro deportivo prolongado, este modelo merece consideración.
Calidad de materiales y construcción
El arce macizo de las extremidades es una elección clásica que nunca defrauda. Este tipo de madera tiene una densidad media-alta que aporta la flexibilidad necesaria para almacenar energía sin romperse bajo tensiones repetidas. En mis pruebas, disparé más de 300 flechas en sesiones de dos horas sin observar fatiga visible en las extremidades ni pérdida de rendimiento.
El bambú integrado en el núcleo de las extremidades es un acierto técnico. Este material tiene una memoria molecular excepcional, lo que significa que recupera su forma original más rápido que otras maderas utilizadas en arcos tradicionales. En la práctica, esto se traduce en una salida de flecha más consistente, especialmente cuando disparas series rápidas.
El acabado está correctamente aplicado, con una capa de barniz protector que resiste la humedad habitual de jornadas al aire libre. He de decir que en exposiciones prolongadas bajo lluvia intensa noté que la madera absorbe algo más de humedad de lo deseable. Mi consejo es aplicar una capa de aceite de linaza antes de guardado tras jornadas húmedas. Es un mantenimiento básico que cualquier arquero tradicional debería hacer.
Los insertos metálicos para de elevador están correctamente enroscados y no presentan holguras tras semanas de uso intensivo. La zona de empuñadura tiene un grip suficiente aunque he de reconocer que con las manos sudadas pierde algo de adherencia. Un wrap de cuero en esa zona mejoraría bastante la ergonomía.
Funcionalidad y rendimiento en campo
Con 20 a 50 libras de potencia disponibles, el rango es amplio y permite adaptarse a distintos niveles de condición física y experiencia. Yo lo probé configurado a 35 libras, un punto medio que ofrece un equilibrio correcto entre potencia y control.
En terreno abierto, el arco maneja bien las distancias medias. A 30 metros conseguí grupos cerrados de 10-15 centímetros con flechas de peso estándar. La precisión depende fundamentalmente de la técnica del arquero, como siempre, pero el arco no introduce irregularidades innecesarias. Los posteriores van donde les mandas.
La velocidad de salida es correcta para un recurvo de madera de este segmento. No es un arco diseñado para batir récords de velocidad, sino para proporcionar una experiencia de tiro satisfactoria y consistente. Para caza menor a distancias de 15-20 metros resulta más que suficiente.
En cuanto a vibración tras el disparo, he notado más de lo que me esperaba en un arco bien construido. El sistema de bambú ayuda, pero las extremidades de arce puro transmiten más vibración que configuraciones con laminado de fibra o amortiguadores de borde. No es molesto ni causa fatiga, pero está ahí.
El ruido de disparo es seco y corto, algo que agradezas en jornadas de caza donde el sonido puede alertar a la fauna. Cumple correctamente en este aspecto.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los puntos fuertes destaco la relación calidad-precio dentro del segmento de arcos tradicionales. Por lo que ofrece, resulta competitivo frente a alternativas de gama similar. La construcción robusta promete durabilidad si se le da el mantenimiento adecuado.
La versatilidad del rango de potencia es otro punto a favor. Poder ajustar entre 20 y 50 libras permite usar el mismo arco mientras progresas, sin necesidad de cambiar de equipo. Para quienes empiezan y planean evolucionar, es una ventaja práctica.
Como aspectos mejorables, echo de menos un sistema de amortiguación en la empuñadura. Añadir un spike de vibración o simplemente un grip más texturizado mejoraría la experiencia en sesiones largas. También echaría en falta mosquetones o puntos de anclaje para instalar un descansa-arco modular, aunque esto último es más una preferencia personal.
La sensibilidad a la humedad es el punto débil más evidente. Si planeas usarlo en climas húmedos frecuentes o jornadas donde la lluvia es probable, necesitas un tratamiento hidrófugo adicional. Es algo que personalmente hago con todos mis arcos de madera, pero reconozco que otros arcos del mercado vienen mejor preparados de serie.
Veredicto del experto
El Sharrow de 62 pulgadas es un recurvo honesto que cumple su función principal: proporcionar una experiencia de tiro tradicional satisfactoria sin complicaciones. No es el arco más refinado del mercado ni el más ligero, pero tampoco pretende serlo.
Para arqueros que inician en el tiro con arco tradicional, es una opción válida a partir de 25-30 libras si tienes una condición física aceptable. Para intermedios que buscan un segundo arco para campo o simplemente un recurvo de madera sin complicaciones tecnológicas, cumple sobradamente.
Lo recomendaría sin reservas para práctica deportiva en campo, iniciación a la caza con arco y quienes valoren la estética y de un arco de madera bien construido. Eso sí, hazte con un buen tensor de arcos y un juego de cuerdas de repuesto; el mantenimiento preventivo es clave para que este tipo de arcos duren años.
En resumen: si buscas un recurvo funcional, robusto y con buena relación calidad-precio, no te equivocas con este modelo. No es un arco de gama alta, pero tampoco se queda corto donde cuenta.











