Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
He usado radios portatiles de dos bandas para coordinación en campo, y este tipo de equipo me encaja cuando necesito flexibilidad real entre VHF y UHF sin complicarme cambiando de terminal o de antena cada vez que cambia el entorno. En rutas de montaña, obra y salidas con grupos medianos, lo que suele marcar la diferencia no es tanto “alcanzar más” como mantener un enlace utilizable de forma consistente: que puedas hablar claro, que la cobertura sea aprovechable y que el equipo sea fácil de configurar y repartir por usuarios sin convertir la comunicación en un problema.
El Baofeng DMR DM-1701 está planteado precisamente para ese uso: banda dual VHF/UHF, potencia seleccionable (1 W / 5 W) y gestión por canales (128), además de funcionamiento entre -20 ºC y +60 ºC. Esa combinación, en mi experiencia, es la que más sentido tiene para actividades outdoor en España, donde alternas humedad de costa, calores del interior y fríos nocturnos o en media montaña.
Calidad de materiales y construcción
Por tamaño y formato, estamos ante una emisora compacta de mano (133 × 62 × 32 mm). En el uso diario, eso se traduce en dos cosas: manejo con una sola mano cuando vas caminando o coordinando paradas, y menos “palanca” en el clip o en la sujeción al cinturón que otros equipos más grandes. El peso y la sensación de cuerpo suelen depender mucho del pack de batería, y aquí la batería especificada es Li-ion 2200 mAh (7,4 V); con ese tipo de célula, normalmente notas un equilibrio aceptable para llevarla horas, siempre que el clip agarre bien y no te obligue a reajustar la posición del equipo.
Me fijé especialmente en los puntos que en campo se degradan antes: conectores de carga, zona de la base de la antena y el agarre del control. En radios de este segmento, la vida útil se decide por detalles más “tontos” que la potencia: holguras que aparecen con el uso, roces continuos con mochila, y la resistencia del acabado cuando hay barro o sudor. Para que el conjunto dure, el mantenimiento que mejor resultado me ha dado es simple: limpiar la carcasa y, sobre todo, secar si la usas con lluvia o niebla, y revisar el estado del punto de contacto del cargador cuando cambias de usuarios o turnos.
Un punto a tener en cuenta es que la antena de 50 Ω se gestiona como pieza clave del rendimiento: si la rosca queda algo cruzada o se golpea, el impacto en el enlace aparece antes de lo que uno cree. En rutas y maniobras, procuro llevar la radio protegida (funda o al menos un bolsillo fijo) para evitar golpes en la base de la antena.
Funcionalidad y rendimiento en campo
Donde más la he notado “útil de verdad” es en escenarios con cambios constantes de terreno. Con VHF 136–174 MHz y UHF 400–470 MHz, tienes una herramienta para adaptarte:
- En valles, zonas con vegetación densa y trayectos con muchas obstrucciones, UHF suele comportarse de forma más “cerrada” pero más controlable para enlaces locales.
- En cimas, lomas abiertas o tramos con visibilidad razonable, VHF suele ayudar a mantener una conversación aprovechable más allá de lo que hace un canal puramente local.
La potencia seleccionable 1 W / 5 W es otro acierto práctico. En el día a día yo trabajo así:
- 1 W para dentro del grupo, cuando los usuarios están relativamente cerca. El ahorro de energía se nota, y evitas saturar el aire cuando no hace falta.
- 5 W cuando el terreno empieza a castigar (cambios de cota, separaciones largas, interrupciones por construcciones o rocas). Si el equipo “no entra”, muchas veces no es que no entre nunca, sino que entra al límite; subir potencia y afinar el canal suele arreglar la situación.
En cuanto a organización, los 128 canales y la separación de canal 25 kHz (ancho) / 12,5 kHz (estrecho) me parecen importantes si tienes varios equipos coordinando a la vez. En maniobras o eventos, la disciplina de canal evita pérdidas de tiempo: asignas un canal por grupo (o función) y te olvidas de estar “probando” durante la actividad.
También hay un aspecto que valoro mucho: el rango térmico (-20 ºC a +60 ºC). En salidas invernales en montaña, el problema habitual no es solo “que funcione”, sino que el rendimiento de batería y el comportamiento de controles empeoran. Con este rango, el equipo está planteado para resistir condiciones reales donde el frío te reduce margen y donde el calor del verano puede volverte impredecible cualquier terminal poco preparado.
Por último, si vienes de radios analógicas tradicionales, la ventaja del enfoque digital es que la comunicación tiende a ser más estable en el uso organizado (siempre que el sistema y el canal estén bien configurados para tu red). En campo, lo que me importa no es la etiqueta “digital” sino que el grupo no tenga que repetir cada frase por falta de comprensión.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Doble banda VHF/UHF, que te permite adaptar el plan de comunicaciones al terreno sin cambiar de equipo.
- Potencia 1 W / 5 W, muy útil para gestionar energía y cobertura según distancia.
- 128 canales, suficiente para separar grupos, funciones y fases de una actividad.
- Temperatura de trabajo amplia, adecuada para montaña y cambios estacionales en España.
- Incluye accesorios completos para empezar: antena, batería Li-ion, cargador, clip para cinturón y correa.
Aspectos mejorables (en términos de uso real)
- La antena es determinante: como en casi todas las radios de mano, si la antena se daña o no está bien montada, el rendimiento cae. La mejora real aquí es tu cuidado: sujeción, protección y revisión rápida antes de salir.
- Gestión de batería por turnos: una batería de 2200 mAh suele dar margen para uso razonable, pero en jornadas largas con transmisiones frecuentes tendrás que planificar. Yo llevo como rutina una segunda batería o al menos recarga en base cuando el plan lo permite.
- Separación de canal: el modo “estrecho” u “ancho” puede afectar a la convivencia con otros usuarios. Si estás en un entorno con mucha gente, conviene tener clara tu configuración desde el inicio para no interferir ni comerte tiempo buscando el canal correcto.
Consejos prácticos que me han funcionado:
- Antes de una ruta, prueba enlace en puntos representativos (salida, un cambio de cota, una zona de sombra por arbolado).
- Mantén un protocolo de voz: mensajes cortos, confirmaciones al final y llamadas breves. En radios con potencia variable, esto reduce retransmisiones y fatiga.
- Carga en un entorno seco y evita dejar el equipo encendido mientras cargas si no lo necesitas. Con Li-ion, lo normal que alarga vida útil es no castigar calor y no descargar al límite cada vez.
Veredicto del experto
Lo veo como una opción técnica adecuada para quien necesita comunicación VHF/UHF en campo con un equipo compacto, potencia ajustable y una cantidad de canales que permite ordenar grupos. En rutas de montaña, me parece especialmente competente cuando te mueves entre zonas abiertas y tramos con obstrucciones, porque te deja “jugar” con la banda y el nivel de potencia en vez de depender de un único patrón.
Si tu prioridad es tener el enlace “siempre” sin tocar nada, ninguna radio de mano lo garantiza en cualquier orografía y, en redes reales, mandan el ajuste de canal y el comportamiento del grupo. Dicho eso, con un uso disciplinado (canales asignados, antena cuidada, batería gestionada), este modelo encaja bien como herramienta de coordinación para actividades outdoor, obra y eventos donde una comunicación clara y rápida vale más que ir a por el máximo teórico de alcance.

















