Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias semanas metiendo caña a estas botas en condiciones que van desde la sierra madrileña en abril —barrizales, charcos que te cubren el tobillo y piedra suelta en las trialeras— hasta salidas rápidas por el parque regional del Sureste con mochila de 12 kg. El concepto «táctica tobillera impermeable» suena a compromiso en el papel, pero en la práctica estas Humtto resuelven bien el hueco que queda entre una zapatilla de trail running y una bota alta de membrana Gore-Tex dura. No son para alta montaña ni para invierno duro, pero para el 80 % de las salidas que hacemos por la península —sendas rotas, cortafuegos, tramos de pista forestal y el inevitable kilómetro de asfalto para volver al coche— funcionan con una lógica muy coherente.
El corte tobillero es el punto clave. He probado botas «mid» que son poco más que una zapatilla con el cuello subido; estas tienen un refuerzo interno semi-rígido en los laterales que transmite sujeción real al cruzar pedregales o descender con carga. No llega a la rigidez de una bota de alpinismo —ni lo pretende—, pero evita ese tobillo suelto que te obliga a ir mirando cada apoyo. En subidas técnicas con mochila de 15 kg noté que el pie no «baila» dentro de la bota, y eso en 20 km se traduce en menos fatiga muscular en gemelos y peroneos.
Calidad de materiales y construcción
El upper combina piel nobuck de 1,8-2 mm en zonas de desgaste —punta, talón, laterales— con paneles de Cordura 1000D transpirable en el empeine y el tobillo. Las costuras van selladas con cinta termoadhesiva en la zona de la membrana, y hasta ahora no he visto ningún punto de fuga tras cruzar varios arroyos de rodilla para abajo (el agua entra por el cuello, no por las costuras). Los ojales son metálicos, anodizados en negro mate, y no se enganchan en la maleza ni se deforman al tensar los cordones con fuerza. Los cordones son de poliéster trenzado con alma de kevlar —un detalle que se agradece cuando tienes las manos frías y necesitas ajustar rápido—.
La membrana impermeable/transpirable no lleva etiqueta de marca conocida —no es Gore-Tex ni eVent—, pero su comportamiento en campo es consistente con una PU microporosa de gama media: aguanta bien la humedad ambiental, el rocío matinal y los charcos someros, pero en inmersión prolongada o agua por encima del maléolo acaba cediendo. Es el compromiso habitual en este rango de precio. La plantilla extraíble es de EVA moldeada con refuerzo de arco y talón; la he cambiado por una Superfeet Trailblazer en mis salidas largas y el volumen interno lo permite sin apretar.
La suela merece capítulo aparte. Compuesto de goma blando (durometro entorno a 55-60 Shore A) con taqueado multidireccional de 4-5 mm. En roca seca, tierra compacta y hierba seca muerde con seguridad. En roca mojada, musgo o raíz resbaladiza la adherencia baja notablemente frente a un compuesto Vibram Megagrip o Similar —he resbalado un par de veces en lajas de pizarra húmeda donde mis Scarpa ZG Trek con Vibram XS Trek no lo habrían hecho—. En asfalto el desgaste es visible tras 50-60 km mixtos; el compuesto prioriza agarre en terreno blando sobre durabilidad en abrasivo.
Funcionalidad y rendimiento en campo
Terreno mixto y rutas de 15-25 km: Es donde más cómodas me resultan. El peso del par en talla 42 ronda los 620 g (pesadas en mi balanza de cocina, sin plantilla extra), lo que las sitúa en el límite superior de lo que considero «ligero» para botas impermeables. En rutas de 15-20 km con desniveles de 800-1000 m el pie llega fresco si usas calcetín de merino medio (Smartwool PhD Hike Medium o similar). La transpiración es decente: tras 6 horas de marcha en mayo a 18 °C el calcetín estaba húmedo pero no empapado, y la bota se secó al aire en 4 horas tras quitar la plantilla.
Cruces de agua y barrizales: La membrana cumple en charcos, hierba húmeda y barro hasta el tobillo. En cruces donde el agua supera el maléolo —común en la Sierra de Guadarrama en primavera— el agua entra por el cuello en 30-45 segundos. No es un fallo, es física: no tienen fuelle ni gatera integrada. Solución práctica: polainas cortas tipo Dirty Girl o similar si prevés cruces frecuentes.
Uso urbano y transición: El taqueado no es agresivo tipo «mud tire», así que caminar por acera, adoquín o estación de cercanías no se convierte en patinaje sobre ruedas. He ido directo del monte a tomar café en el centro de Madrid sin cambiar de calzado y no destacan ni por ruido ni por incomodidad. Para guardias, servicios o desplazamientos mixtos táctico-urbanos son muy funcionales.
Clima frío: En pruebas a 2-4 °C con calcetín grueso (merino expedicion) el pie se mantiene templado en movimiento, pero en paradas prolongadas (>15 min) el frío penetra por la suela y el upper. No tienen aislamiento térmico (Thinsulate, Primaloft, etc.), así que para nieve dura, hielo o invernal real no sirven. Para nieve blanda de primavera o nieve-hielo ligero en cotas medias, con polaina y calcetín técnico, sacan el trabajo.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que funciona bien:
- Sujeción lateral real en corte tobillero sin rigidez excesiva.
- Peso contenido para ser impermeables con membrana.
- Ajuste rápido y fiable: cordones + ojales metálicos sin enganches.
- Versatilidad real sendero/ciudad sin cambiar de calzado.
- Plantilla extraíble que permite personalizar soporte plantar.
- Relación precio/rendimiento honesta en el segmento 80-110 €.
Donde cojean:
- Adherencia en roca mojada/musgo inferior a compuestos Vibram de gama alta.
- Membrana genérica: en inmersión o agua alta filtra por cuello y, a largo plazo, pierde transpirabilidad antes que una Gore-Tex.
- Desgaste acelerado en asfalto abrasivo (compuesto blando).
- Sin aislamiento térmico: límite real en 0-5 °C según actividad.
- El refuerzo de puntera es correcto pero no sobresale; en pedreras muy agresivas se nota el impacto en los dedos tras horas.
Consejos de mantenimiento que aplico yo:
- Cepilla la suela tras cada salida con cepillo de nylon duro; la arena y la arcilla seca actúan como lija en el compuesto blando.
- Quita el barro fresco con agua tibia y cepillo suave antes de que se seque; el barro seco tira de la piel y agrieta el nobuck.
- Seca a temperatura ambiente, plantilla fuera, lengua abierta. Nunca radiador, estufa ni sol directo: la membrana se degrada y la piel se cuartea.
- Trata el nobuck con cera tipo Nikwax Waterproofing Wax for Leather cada 4-5 salidas mojadas; mantiene la hidrofugancia superficial y alarga la vida de la piel.
- Revisa los cordones cada temporada; el alma de kevlar aguanta, pero la funda se desgasta en los ojales.
Veredicto del experto
Son una herramienta honesta para el excursionista, militar de guarnición, guardia civil o policía local que necesita una bota ligera, impermeable «de verdad» para humedad y charcos, con sujeción tobillera real y que no penalice en desplazamientos urbanos. No son botas de montaña técnica, ni de invierno, ni de asalto anfibio. Cumplen su nicho —terreno mixto peninsular, clima templado-húmedo, cargas medias— con una durabilidad esperable de 1,5-2 temporadas (300-400 km) si las cuidas. Por el precio que tienen, compiten muy bien frente a alternativas de marcas consolidadas que en este rango suelen sacrificar membrana, peso o sujeción. Las volvería a comprar para el uso que yo les doy: rutas de un día en sierra media, maniobras de fin de semana y desplazamientos mixtos. Para otra cosa, buscaría otra herramienta.













