Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo más de una década montando miras en arcos recurvos, desde los entrenamientos en el club de tiro con arco de Madrid hasta jornadas completas de 3D en los pinares de Valsaín y salidas de caza selectiva en la Sierra de la Culebra. Esta mira de 9 pulgadas en aleación de aluminio ha pasado por mis manos en todas esas situaciones, y la sensación general es la de un componente que entiende lo que necesita un arquero cuando la fatiga empieza a pesar y la luz cambia cada hora.
El formato de 9 pulgadas (unos 23 cm de extensión real del brazo) sitúa el punto de mira lo suficientemente adelantado como para ganar estabilidad en la alineación sin convertir el conjunto en un péndulo. A 163 gramos en báscula, el peso se nota en la mano del arco pero no en el hombro tras doscientas flechas: el centro de gravedad queda cerca del riser y el momento de inercia no penaliza el seguimiento. He probado miras de carbono más ligeras (entorno a 110 g) y, aunque ganas en agilidad, pierdes esa inercia amortiguadora que ayuda a mantener el punto quieto cuando el pulso tiembla por el frío o el cansancio.
Calidad de materiales y construcción
El cuerpo principal está mecanizado en aleación de aluminio 6061-T6, o al menos eso transmite el tacto y la respuesta al apriete de tornillos: ninguna rosca ha cedido, ningún asiento ha ovalado tras meses de desmontajes para transporte. El anodizado —tengo la versión en negro mate— resiste el roce constante con la funda del arco, la humedad de la hierba al amanecer y el polvo de los campos de tiro al aire libre sin mostrar picaduras ni pérdida de color. Los tornillos de ajuste son de acero inoxidable A2, con cabezas allen de 3 mm que aceptan llave de bola sin redondear; un detalle que agradeces cuando ajustas con guantes finos a 2 °C.
La regla graduada en milímetros grabada al láser en el eje vertical y en el horizontal no es puramente decorativa: permite repetir configuraciones exactas entre sesiones de interior (18 m) y exterior (70 m) sin depender de la memoria visual. El carril de deslizamiento adelante-atrás lleva un tratamiento de bisulfuro de molibdeno de fábrica que elimina el «clic-clac» metálico y evita que el polvo forme pasta abrasiva; tras tres temporadas no he tenido que engrasarlo.
El anclaje al riser utiliza el patrón estándar de dos tornillos M5 con separation de 38 mm, compatible con cualquier riser Hoyt, Win&Win, SF o genérico que respete la norma World Archery. No he necesitado arandelas ni adaptadores en ninguno de los cinco arcos donde la he montado.
Funcionalidad y rendimiento en campo
Ajuste vertical y horizontal. Los micrométricos de 1/4 de vuelta por clic (aproximadamente 0,25 mm a 70 m) son suaves, sin holgura perceptible y con retención suficiente para no derivar por vibración. En competición de sala, donde un clic equivale a 2-3 mm en diana a 18 m, la precisión permite centrar el grupo en tres flechas. En exterior, a 70 m con viento lateral de 15 km/h, he podido compensar deriva y elevación sin soltar el arco del hombro, girando las ruedas con el pulgar y el índice de la mano del arco.
Desplazamiento adelante-atrás. Este eje es el que más sorprende a quien viene de miras fijas. Adelantar el punto 3 cm reduce el parallax visual y hace que el anillo de referencia cubra menos superficie de la diana a 50 m, pero aumenta el brazo de palanca del peso. Retrasarlo 2 cm estabiliza el puntero en viento racheado, aunque el anillo se ve más grande. He encontrado mi punto dulce a 1,5 cm por delante del agujero central del riser para 3D y a ras para sala; el cambio se hace en diez segundos aflojando un solo tornillo de sujeción lateral.
Visibilidad y punto de mira. El tubo acepta inserts de fibra óptica de 0,019″ y 0,010″ (no incluidos). Con la fibra verde de 0,019″ la adquisición es inmediata hasta el último minuto de luz legal en caza; con la roja de 0,010″ el contraste en dianas FITA amarillas a 70 m es nítido sin deslumbrar. El capuchón roscado protege la fibra de ramas y golpes en el monte, y lleva una junta tórica que evita condensación interna en cambios bruscos de temperatura (he pasado de 20 °C en coche a -3 °C en puesto de montaña sin empañamiento).
Ergonomía en uso prolongado. La geometría del brazo —recto, sin curvaturas innecesarias— no atrapa la ropa de manga larga ni la cuerda al soltar, un fallo común en miras con perfiles envolventes. El peso total del arco (riser 1,3 kg + limbs 900 g + mira 163 g + estabilizadores) queda equilibrado; no he notado torque residual ni tendencia a girar la mano del arco tras la suelta.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que funciona:
- Rigidez estructural real: cero flexión visible al tensar 44 libras con clicker.
- Microajustes repetibles y sin juego, incluso tras cientos de ciclos.
- Acabado anodizado que no marca la ropa ni refleja al sol.
- Compatibilidad universal real, sin adaptadores ni agujeros extra.
- Peso contenido para su longitud, buena relación inercia/maniobrabilidad.
Lo que mejoraría:
- La regla graduada, aunque precisa, carece de marcas cada 5 mm en relieve táctil; con guantes gruesos cuesta leerla sin quitarse el guante.
- El tornillo de bloqueo del carril adelante-atrás usa cabeza allen de 4 mm, distinta al resto (3 mm); obliga a llevar dos llaves en la bolsa de herramientas.
- No incluye ni fibra óptica ni nivel de burbuja; para un producto de este rango de precio se echa en falta al menos la fibra estándar.
- En colores claros (plata, rosa) el anodizado muestra antes los arañazos de transporte; el negro mate es el más discreto y duradero.
Veredicto del experto
Después de tres temporadas completas —unas 8.000 flechas entre sala, 3D, campo y caza— esta mira sigue en mi arco principal de competición y en el de monte. No es la más ligera del mercado, ni la más barata, pero su equilibrio entre rigidez, precisión de ajuste y robustez mecánica la sitúa en ese punto dulce donde dejas de pensar en el material y te concentras en la ejecución. Para un arquero que compite en sala y exterior, o que alterna diana y monte sin querer dos miras distintas, es una compra que se amortiza en consistencia de grupos.
Consejo práctico: marca con rotulador fino la posición del carril adelante-atrás para cada distancia habitual (18 m, 30 m, 50 m, 70 m) en la propia regla lateral; así cambias de distancia en segundos sin contar clics. Y guarda una llave allen de 3 mm y otra de 4 mm atadas al estabilizador lateral con un cordino elástico: te salvará de volver al coche en medio de una tirada.














