Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo varias semanas alternando esta Diana 4x con punto rojo integrado entre el puesto de rececho en la Sierra de Gredos y alguna jornada de tiro dinámico en el polígono de Valdemoro. La propuesta es clara: un aumento fijo de cuatro aumentos con un reflex superpuesto para cuando el jabalí sale a menos de cincuenta metros y no hay tiempo para buscar el retículo fino. En el papel suena a compromiso, y en la práctica lo es, pero un compromiso bien resuelto para quien no quiere montar dos ópticas ni recurrir a un variable 1-6x que triplica el precio.
El cuerpo es compacto, 480 gramos sobre la báscula, y no desequilibra un Tikka T3X en .308 Win ni un AR-15 en .223 Rem. La longitud total permite montarla en raíl Picatinny estándar sin necesidad de cantoneras altas; yo la llevo en anillas medias de 30 mm y queda el eje óptico a la altura justa para una soldada de carrillera cómoda. El acabado en óxido negro mate no refleja ni con sol directo a mediodía, algo que agradezco cuando estoy emboscado entre jaras y el haz de luz barre el tubo.
Calidad de materiales y construcción
El tubo monocasco de aluminio aeronáutico transmite solidez al tacto. Los tornillos de las torretas de deriva y elevación giran con un clic nítido, 1/2 MOA por paso, y no hay holgura apreciable. Las torretas van tapadas con tapones roscados de goma que sellan bien; los he probado bajo chaparrón en la sierra de Madrid y no ha entrado humedad. El tratamiento antivaho funciona: he pasado de -3 °C a 15 °C en el coche y el cristal interior no se empañó, aunque el exterior sí lo hizo hasta que lo limpié con el paño incluido.
El recubrimiento totalmente multicapa cumple lo prometido. Al atardecer, con el sol bajo detrás del monte, la transmisión de luz sigue siendo usable y el contraste permite distinguir la silueta de un corzo en el borde del bosque. La pupila de salida de 8 mm y el alivio ocular de 70 mm son generosos; he disparado con gafas de protección balística y no he tenido viñeteo ni sombra perimetral. El campo visual de 8° se traduce en unos 140 metros a 1000 metros, suficiente para seguimiento de pieza en movimiento a media distancia.
El sistema reflex va integrado en la parte superior del tubo, no es un módulo aparte que se pueda desmontar. La lente del punto rojo tiene 20 mm de diámetro y el retículo se proyecta sobre una lámina semitransparente. La sensación es de mirar a través de un cristal único, sin paralaje apreciable entre el retículo del aumento fijo y el punto iluminado. Los ajustes de brillo y color se hacen mediante una rueda lateral con detentes firmes; once posiciones, tres colores (rojo, verde, azul). El azul es testimonial, apenas lo uso; el verde destaca sobre vegetación seca y el rojo es el estándar para todo.
Funcionalidad y rendimiento en campo
En rececho diurno, el 4x fijo permite identificar sexo y trofeo a 250-300 metros sin fatiga. El retículo grabado (un simple punto central con círculo fino) es nítido y no compite con el punto rojo cuando este está apagado. Cuando el animal aparece a menos de 60 metros —jabalí en carrera, corzo en fuga—, giro la rueda al nivel 7-8 en rojo, ambos ojos abiertos, y el punto superpuesto al centro del campo permite enganche instantáneo. La transición entre modos es mental, no mecánica: no hay palanca de cambio, simplemente enciendes el reflex cuando lo necesitas.
He probado la resistencia al retroceso con .308 Win (150 gr, 2820 fps) y .223 Rem (69 gr, 2950 fps). Cero desplazamiento tras 120 disparos en el .308 y 200 en el .223. Las torretas mantienen el cero y los tornillos de sujeción al raíl (cuatro tornillos Allen M4) no se han aflojado. Uso llave dinamométrica a 1.8 Nm y aplico frenafilos bajo en los tornillos de las anillas; recomiendo esa rutina a cualquiera que monte esta óptica en calibre mayor.
La batería CR1620 no viene incluida. Es un detalle menor, pero obligatorio recordarlo: la primera salida la hice sin ella porque asumí que venía de serie. Ahora llevo dos de repuesto en la bolsa de limpieza. La autonomía declarada es de unas 300 horas en brillo medio; en mi experiencia, con brillo 6-7 en jornadas de 6 horas, una batería aguanta toda la temporada de rececho (unas 15 salidas). El compartimento está roscado con junta tórica; abrirlo requiere la llave Allen incluida o una moneda, y el sellado vuelve a ser estanco tras el cambio.
En condiciones de humedad extrema —niebla densa en el puerto de Navacerrada a 1800 metros— el antivaho interior aguantó, pero el cristal exterior se cubrió de microgotas. Un pasaño de microfibra y el tratamiento hidrófobo del recubrimiento las repele rápido. El paño incluido es básico; yo llevo uno de fibra óptica dedicado en la mochila.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Lo que funciona bien:
- Relación tamaño-peso-rendimiento: 480 g para 4x + reflex es difícil de batir en este rango de precio.
- Alivio ocular real de 70 mm: permite soldada cómoda con gafas y evita el «golpe de óptica» en calibres magnum.
- Torretas táctiles y repetibles: 1/2 MOA por clic, retorno a cero fiable.
- Sellado y antivaho probados en condiciones reales de montaña.
- Tres colores de retículo con 11 niveles: versatilidad real desde amanecer hasta crepúsculo.
Lo que se puede mejorar:
- Batería CR1620 no incluida: coste irrisorio, pero rompe la experiencia out of the box.
- El color azul del retículo es casi inútil en luz diurna; solo sirve en oscuridad total con visión nocturna, y este equipo no está pensado para eso.
- El punto rojo no tiene apagado automático por movimiento ni sensor de inclinación; si olvidas apagarlo, la batería se drena en un par de días.
- La rueda de brillo/color no tiene parada en «off»; hay que girar hasta el final del recorrido (posición 0) y confirmar visualmente que el LED está apagado.
- Instrucciones solo en inglés y chino; un manual en español con diagramas de retículo y tabla de subtensiones sería de agradecer.
Veredicto del experto
Esta Diana 4x con punto rojo integrado ocupa un nicho muy concreto: el cazador de rececho y espera en España que necesita identificar a 300 metros pero también resolver un disparo instintivo a 40 metros sin cambiar de óptica ni gastar 1500 € en un 1-6x de gama media. Cumple esa función con honradez. La óptica es nítida, la mecánica aguanta el retroceso del .308 y el sellado resiste la lluvia de la sierra. Los compromisos —batería aparte, azul inútil, apagado manual— son asumibles si sabes a qué vas.
Si tu uso es 90 % rececho diurno y 10 % tiro a menos de 100 metros, es una compra sensata. Si buscas precisión de bancada a 500 metros o competiciones PRS, mira hacia variables de primera focal con retículo milimétrico. Para mi mochila de montería y mis salidas de rececho en Gredos, se queda montada en el Tikka. Eso ya dice bastante.














