Análisis de Experto
Experto verificadoAnálisis general del producto
La bolsa secundaria MOLLE de OphidianTac responde a una necesidad concreta que cualquier usuario con algo de rodaje en el monte conoce bien: la gestión del equipaje auxiliar. Cuando llevas una mochila principal bien cargada, acceder a objetos pequeños implica descolgarla, abrirla y revolver compartimentos. Esta bolsa de 18 x 14 x 5 cm y 124 gramos propone una solución ligera y modular que he tenido ocasión de probar durante varias salidas de caza menor, rutas de media montaña y jornadas de instrucción en campo abierto.
Calidad de materiales y construcción
El nailon empleado ofrece una resistencia a la abrasión correcta para su categoría. No es el Cordura 500D que encontramos en mochilas de gama alta, pero cumple sobradamente para el uso que se le va a dar: transportar objetos pequeños sin roces ni impactos severos. Las costuras están reforzadas en los puntos de tensión (tiradores de cremallera y anclajes MOLLE), y el tejido soporta bien la exposición a ramas, rocas y arrastres puntuales. He sometido la bolsa a lluvias ligeras y el nailon ha protegido el contenido interior durante unos veinte o treinta minutos sin calar; no es impermeable, pero sí resistente a salpicaduras, que es lo que cabe esperar de este tipo de accesorio sin tratamiento DWR específico.
Las cremalleras son YKK genéricas, sin marca visible, pero han funcionado sin enganches tras varios ciclos de apertura y cierre con arena fina y barro seco. El sistema de fijación MOLLE trasero utiliza cinchas de nailon de 25 mm cosidas en doble costura, compatibles con el estándar NATICK/PALS. Se montan y desmontan con rapidez, aunque recomiendo pasar las pestañas en orden inverso al fijarlas al portador para que el tejido no se desgarre en el primer uso tenso.
Funcionalidad y rendimiento en campo
He utilizado esta bolsa en tres configuraciones distintas: montada en el cummerbund de un chaleco táctico, colgada en la cara lateral de una mochila de 45 litros y como organizador suelto dentro de una mochila de asalto. En el primer escenario, durante una jornada de caza menor en la sierra de Gredos a primeros de marzo, con viento racheado y niebla, la bolsa se mantuvo firme sin balanceos molestos. Cargué en ella navaja, brújula Silva, mechero, filtro de agua compacto y dos cargadores de rifle cortos.
El acceso a los compartimentos interiores es rápido: la cremallera principal en forma de U permite abrir la bolsa por completo, dejando todo el contenido visible. Esto resulta especialmente útil cuando llevas guantes gruesos, ya que evita tener que hurgar a ciegas. Eso sí, el interior tiene dos bolsillos planos de malla elástica y un divisor central sin cierre; para mi gusto, eché en falta al menos un mosquetón interno para llaves o una anilla de sujeción para no perder objetos pequeños al abrir la bolsa en pendiente.
En rutas de senderismo con lluvia intermitente, la usé como funda para la cartera, el teléfono y los documentos. Al carecer de cierre hermético, actuó con prudencia: metí los objetos más sensibles dentro de una bolsa estanca fina, y el nailon aguantó bien el chaparrón. El peso es tan reducido que apenas lo notas en el conjunto, lo cual agradeces al final de una jornada de ocho horas con desniveles acumulados.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor: la ligereza es su mejor baza. Con 124 gramos, puedes llevar tres o cuatro de estas bolsas colgadas en distintos puntos sin comprometer la carga. La modularidad MOLLE está bien ejecutada: no baila, no se desprende con tirones bruscos y admite reconfiguraciones rápidas sobre el terreno. La relación capacidad-peso es excelente para lo que ofrece.
A mejorar: la ausencia de un bolsillo exterior con cremallera rápida limita el acceso inmediato a objetos que usas con frecuencia (GPS, silbato, navaja). Los colores disponibles (BK, RG, CB, MC) cubren los básicos, pero en campo mediterráneo seco echaría en falta un tono más terroso tipo coyote o verde oliva oscuro. Y, como apuntaba antes, la carencia de un punto de anclaje interno resta seguridad al guardar objetos pequeños y valiosos.
Veredicto del experto
La bolsa secundaria MOLLE de OphidianTac es un accesorio modesto pero bien resuelto. No va a revolucionar tu equipo, pero cumple exactamente lo que promete: ampliar la capacidad de carga modular sin sumar peso muerto. Está pensada para quien ya tiene un sistema MOLLE montado y necesita espacio extra ordenado para la chiquillería táctica. Por el precio que suele tener en distribuidores españoles (ronda los 15-20 euros), me parece una compra sensata, siempre que ajustes las expectativas: no es impermeable, no tiene compartimentos acolchados y no admite botellas, pero para lo que está hecha, funciona.
Mi recomendación práctica: si montas varias de estas en tu chaleco, etiqueta cada una con cinta velcro o rotulador permanente para saber qué llevas sin tener que abrirlas. Y si sabes que vas a pillar agua, mételas dentro de una bolsa de plástico o dales un tratamiento DWR casero antes de salir al monte. Con esos pequeños ajustes, tienes un auxiliar de campo ligero, funcional y que aguantará temporadas si no abusas de él.















