Análisis de Experto
Experto verificado
Análisis general del producto
Llevo años buscando un impermeable que realmente merezca la pena llevar siempre en la mochila, y este poncho de silicona ultraligero ha conseguido quedarse fijo en mi equipo habitual. Con apenas 290 gramos, es de esos productos que olvidas que llevas hasta que lo necesitas, y cuando lo necesitas, cumple. No es un chubasquero técnico de alta montaña al uso, pero tampoco pretende serlo: es una pieza concebida para la versatilidad, para el que sale al monte sin obsesionarse con el parte meteorológico y quiere tener un comodín real en el bolsillo.
Lo he probado en rutas de senderismo por la sierra de Guadarrama, en jornadas de pesca en el río Ebro, en un festival al aire libre con lluvia intermitente y también como lona improvisada para cubrir el equipo en un campamento base. En todas esas situaciones ha respondido, aunque con matices que conviene conocer antes de comprarlo.
Calidad de materiales y construcción
El tejido combina un nailon de 40 deniers con un recubrimiento de silicona en la cara exterior. Es una solución que ya conocemos bien en el sector: la silicona aporta una impermeabilidad muy alta y un tacto ligeramente gomoso, a costa de sacrificar transpirabilidad. En la práctica, esto significa que el agua resbala con facilidad incluso en chubascos fuertes, pero que si lo usas caminando a buen ritmo, la condensación interna acabará apareciendo. No es un defecto del producto, sino una característica inherente a este tipo de tejidos.
Las costuras están bien rematadas en general, con un repulgo limpio que evita deshilachados. No he detectado hilos sueltos tras varios usos exigentes, incluido el roce continuo con las correas de una mochila de 60 litros. La cremallera frontal tiene una tapeta exterior que reduce la entrada de agua por esa zona, un detalle que se agradece en lluvia fina constante. Los elementos reflectantes en los hombros están bien integrados y han resistido sin perder adhesivo.
En cuanto al plegado, ocupa muy poco y se guarda en su propio bolsillo, algo que facilita llevarlo siempre a mano. La silicona, eso sí, tiende a pegarse ligeramente a sí misma cuando está muy plegada durante tiempo, así que recomiendo guardarlo con un poco de talco o simplemente sacudirlo antes del primer uso tras semanas guardado.
Funcionalidad y rendimiento en campo
La primera prueba real fue una ruta de unas seis horas por el valle del Lozoya con lluvia continua y viento moderado. Con una capa intermedia debajo y el poncho puesto, mantuve el torso seco durante toda la jornada. La parte trasera, diseñada para albergar una mochila de tamaño medio, funciona bien: el agua resbala por la espalda sin colarse por los laterales, y las correas de la mochila que sobresalen por las aberturas laterales apenas dejan pasar humedad.
La capucha es amplia, quizá demasiado. En condiciones de viento racheado, el borde tiende a batir contra la cara y conviene ajustarla con la mano o llevar una gorra debajo. No tiene sistema de ajuste elástico, así que no esperes un acople preciso. Eso sí, al ser tan holgada, se puede usar sobre un casco de escalada o una gorra de ala ancha sin problema.
El bolsillo frontal es un acierto. Es lo bastante grande como para guardar un mapa, unas llaves o el móvil, y al estar situado en la zona del pecho, se accede fácilmente sin tener que levantarse el poncho entero. En una jornada de pesca con lluvia intermitente, poder guardar la caja de moscas y las llaves sin mojarme fue un detalle muy práctico.
Como lona de emergencia, el tamaño de 190 por 134 centímetros permite montar un refugio sencillo en forma de tienda de campaña improvisada con una cuerda y cuatro estacas. No sustituye a una tienda real para pernoctar, pero para una espera forzosa o para protegerte del viento mientras comes, cumple. También lo he usado para cubrir el fondo de la mochila en el suelo húmedo y como protección del material en la baca del coche.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los puntos fuertes destaco:
- Peso y compactación: es de los impermeables más ligeros que he probado, y eso invita a llevarlo siempre.
- Protección real frente a lluvia intensa: la silicona hace su trabajo, el agua no penetra.
- Versatilidad: poncho, lona, refugio, cubierta. Una sola pieza para varios usos.
- Detalle de la mochila trasera: protege el equipo sin necesidad de una funda adicional.
- Reflectantes bien ubicados: mejoran la visibilidad al anochecer sin resultar estridentes.
En el lado mejorable:
- Transpirabilidad limitada: como he comentado, en marcha continua acabas sudando y notando humedad interna.
- Capucha sin ajuste: en viento fuerte se convierte en un inconveniente.
- Ruido del tejido: la silicona cruje al andar, algo que puede molestar en actividades de caza o aproximación sigilosa.
- Plegado con memoria: tiende a quedarse marcado y las zonas dobladas pueden presentar pequeñas deformaciones que no afectan a la impermeabilidad pero sí al aspecto.
- Sin costuras selladas: aunque no he sufrido entradas de agua por las costuras en lluvia normal, en un chaparrón torrencial o con el poncho muy tensionado, es un punto a vigilar.
Veredicto del experto
Este poncho de silicona no es un producto para el alpinista técnico que busca el último grito en transpirabilidad, ni para el cazador que necesita sigilo total. Es la herramienta ideal para el excursionista, el pescador, el viajero o quien simplemente quiere tener un paraguas corporal polivalente sin arrastrar peso.
Si entiendes sus limitaciones —la transpirabilidad y el ajuste de la capucha son las más evidentes—, este poncho te va a sacar de más de un apuro. Yo ya lo considero parte fija de mi equipación ligera de primavera y verano, y no descarto comprar una segunda unidad para el coche. Por menos de lo que cuesta una cena, tienes una pieza que te protege de la lluvia, te sirve de lona y se guarda en un bolsillo. Para mí, eso es imbatible.
















